viernes, 23 de junio de 2017

Algunas palabras de Tarthang Tulku


"... Hay muchas dimensiones en la experiencia meditativa. 

Podemos tener una hermosa experiencia, muy satisfactoria y agradable; pero esa experiencia es limitada porque ella «pertenece» a un «ego». 

Hay un marco de referencia dentro del cual reaccionamos, por lo tanto, perdemos la experiencia. 

Así tenemos nuestros altos y bajos. Más tarde nuestra experiencia meditativa puede expandirse y llegar a ser ilimitada, sin punto de referencia, sin centro. 

Todo y cada cosa es parte de la meditación. Esto puede conducirnos a un nivel donde ya no existen distinciones. 

Despertamos y vemos que la realidad y la verdad no son unidimensionales, sino como un diamante con muchas facetas. Este nivel es lucidez pura. 

En ella estamos por sobre los pensamientos, en ellos y fuera de ellos. Podemos todavía verlos, pero sin involucrarnos.

Es posible pasarse muchos años practicando sin hacer progresos sustanciales. 

Pero podemos decir cuándo estamos meditando bien, porque en los más altos niveles de meditación no nos damos cuenta de que estemos haciendo algo, allí no hay reflexión. 

Tan pronto como existan murallas, en cuanto hayan parámetros, cuestionaremos nuestro estado y trataremos de medir el espacio. 

Pero cuando entramos en el espacio abierto de la meditación, no podemos dividirlo de esta u otra manera. Ya no se pueden aplicar cuestionamientos.

Al comenzar la meditación, es importante dejar ir todos los pensamientos y librarnos de su pasado y de su futuro. 

Es entre ellos donde encontramos la meditación. 

A medida que ella se va desarrollando, vamos descubriendo una intencionalidad meditativa dentro de cada pensamiento y de cada emoción. 

La meditación entonces viene a ser una parte natural de nosotros, una experiencia que puede acompañarnos a través de nuestra vida cotidiana. 

Cualquiera que sea lo que experimentemos puede volverse meditación, siempre que no tratemos de evitar o seleccionar. 

Nuestra respiración, sensaciones, tensiones musculares, deseos, ego, aferramientos y confusión, cada cosa que experimentemos puede ser parte de nuestra meditación. 

Ella no sólo puede ayudarnos a resolver nuestros problemas sino, además, protegernos de que surjan. 

El proceso de meditación relaja y calma, de modo que cuando surge cualquier pensamiento o emoción, ya no nos arrastra con ellos. 

Así su poder sobre nosotros empieza a disolverse.

El ego está estrechamente relacionado a las acciones de aferramiento e identificación. 

Pero una vez que aprendemos a meditar, el ego empieza a perder su poder sobre nosotros. 

El ego es un concepto basado en ciertas imágenes o interpretaciones que emergen a través de nuestros sentimientos y sensaciones, son simplemente condicionamientos sin ningún significado sustancial. 

La persona que confía en su meditación encuentra que no hay nombre ni forma en la experiencia.

Mucha gente cree que esencia y ego son lo mismo. 

Mientras más profundamente investigamos y más refinada es nuestra comprensión, nos damos cuenta con más fuerza de que no existe ni ego ni esencia. 

Son simples palabras vacías que no tienen significado.

A veces, al concentrarse, vienen a la superficie imágenes subconscientes, pueden ser memorias o arquetipos. 

Muchas experiencias no familiares surgen inesperadamente a la consciencia. 

Algunas técnicas de meditación originan y estimulan estas imágenes. 

Esta clase de experiencia significa que estás en el camino de la meditación. 

La concentración lleva a tales experiencias, pero también nos conduce más allá de ellas. 

Relájate y deja irse al vigilante. 

Trata de no estar consciente de nada. 

Usa paciencia, llega al fondo de tu meditación y trata de conectarte con esa sensación de profunda relajación: tu desasosiego irá cesando naturalmente. 

Así que no prestes atención a la cantidad o calidad de tu meditación, sólo tienes que mantenerla abierta. Tú eres el centro de ella.

Si tu meditación es demasiado rígida o tensa, incluso puedes sentir jaqueca.

Olvida el concepto de meditación, deja ir el sentido de propiedad. 

Cuando tienes ya sea una buena o mala experiencia, sientes que tú eres el propietario. 

Este aferramiento crea una tensión. 

A menudo somos demasiado cuidadosos cuando meditamos, como si estuviéramos en una habitación con un lactante que duerme: al menor ruido, el niño despertaría. 

Necesitamos relajarnos y perder esa actitud.

Sé cariñoso con tu cuerpo. 

Masajea gentilmente los músculos del cuello y la energía fluirá libremente. 

Deja ir todas tus tensiones y tus resistencias. 

No necesitas hacer nada en particular. 

Tus ojos, manos, estómago, huesos y músculos están todos cuidando de ellos mismos. 

Deja que tu percepción fluya a través de tu cuerpo y de tu mente.

Es bien difícil generalizar si el que sigue un camino espiritual necesita un gurú o no. 

La única manera de saberlo es mirar dentro del propio corazón y ver si uno puede manejárselas para progresar sin que su ego o su autoengaño se le atraviese en el camino.

La religión y la devoción son útiles, son otro aspecto de la meditación. 

Si tú crees y tienes fe y devoción, harás progresos. 

No es el único camino, pero es una herramienta muy importante.

La filosofía está relacionada, primero que todo, con los pensamientos y conceptos. 

Estos se van refinando y entonces toman una dirección, la cual llega a un punto que se transforma en una regla, la que a su vez da origen a un sistema. 

Este sistema va creciendo cada vez más y, gradualmente, se desarrolla una consciencia ética: bien y mal, positivo y negativo, virtud, pecado, buen o mal karma, etc. 

Paulatinamente, a medida que se va transformando en un modelo, la filosofía llega a ser restringida y sofocada por muchos complejos detalles.

Mientras más preguntas hacemos, más preguntas aparecen.

 Finalmente, llegamos a la conclusión de que no necesitamos preguntar porque no hay respuestas definitivas. 

Pero si no empezamos preguntando, no llegaríamos a esta realización. 

En un sentido, nuestro conocimiento común no es inútil porque nos ayuda a comprender que no hay fin para las preguntas. 

Es como frotar dos piezas de madera una con la otra. 

Se calientan y al final se encienden y consumen. 

El conocimiento intelectual es parecido a eso. 

La única manera de encontrar respuestas es darse cuenta finalmente que no hay respuestas. 

El responder origina un mayor interrogatorio, y el preguntar sirve para repetir el ciclo. Las preguntas y respuestas no llevan a ninguna parte. Ellas se retroalimentan.

Tenemos pensamientos, y el expresarlos puede ayudar. Cuando hacemos preguntas, vemos donde estamos. 

Preguntar es una manera de saber, otra manera es a través de la experiencia. 

Cuando ambas ocurren al mismo tiempo, esto es muy bueno; pero, a veces, no podemos captar la diferencia. 

Eventualmente, todo llega a ser uno y no hay diferencia.

Preguntas y respuestas no llevan demasiado lejos, pero puede ser un ejercicio útil, no algo para rechazar. 

Cuando descartamos la filosofía y el conocimiento intelectual, nos cerramos a una parte importante de nosotros mismos. 

Al vivir, estudiar y trabajar en el mundo, necesitamos hacer esta clase de ejercicios tanto como sea posible. 

Pero cuando estamos meditando, no debiera haber preguntas.

Cuando estés confuso intelectualmente, trata de salir de esa confusión meditando. 

No es una pérdida de tiempo, es un proceso de aprendizaje. 

Cuando despiertes en la mañana, date cuenta que ahora es el momento, ahora es el desafío. 

Trata de aprender en cada instante, tus clases son en la vida cotidiana. 

Estás jugando juegos en el campo de la meditación las 24 horas del día. 

El desafío es ¿cuál lado está ganando?, ¿el positivo o el negativo?, ¿qué estoy obteniendo? 

En sentido último, no hay ganancia ni pérdida; pero, hasta que no comprendemos esa verdad, continuamos siendo envueltos en los conceptos de ganancia y pérdida. 

Por eso, mientras tanto, trabajemos con lo que tenemos.

Los pensamientos:

Cuando somos capaces de tranquilizar nuestro cuerpo, respiración y mente, surge naturalmente un sentimiento muy confortable y grato. 

A medida que expandimos esa sensación, sentimos como si fuéramos llegando a casa, y podemos recuperar esa sensación una y otra vez en la meditación diaria. 

Podemos practicar al comienzo sólo unos minutos cada día. 

Sin embargo, a medida que extendemos estos períodos, encontramos que podemos meditar sin esfuerzo. 

Y a través de repetidos contactos con este sentimiento, nuestra concentración se desarrolla en forma natural. 

Nuestro progreso podría ser obstaculizado, sin embargo, si tratamos de interpretar estos sentimientos y sensaciones intelectualmente. 

Porque el proceso del pensamiento en sí mismo nos separa de la experiencia.

Nuestros pensamientos son tan por entero una parte de nosotros que, aun cuando estamos meditando, tendemos a aceptar el mundo de ideas y conceptos como nuestra realidad. 

Nos limitamos nosotros mismos a ese reino familiar y, por lo tanto, limitamos nuestra meditación. 

Vemos ese efecto claramente cuando examinamos bien de cerca la naturaleza de los pensamientos.

Cuando un pensamiento surge en la mente, nos «apegamos» a él como a un hijo nuestro. 

Nos sentimos como si fuéramos la madre de nuestros pensamientos, pero eso es una trampa que nos juega la mente. 

En efecto, si vigilamos cuidadosamente y tratamos de permanecer desapegados, podemos ver que cada pensamiento surge y se va sin una conexión sustancial con el que le sigue. 

Los pensamientos tienden a ser erráticos, a saltar de una cosa a otra, como canguros. 

Cada pensamiento tiene su propio carácter. 

Algunos son lentos, otros, rápidos; un pensamiento puede ser positivo, el otro, negativo. 

Pasan unos tras otros, como los automóviles en una carretera. 

En una muy rápida sucesión, cada uno se adelanta apenas el anterior se desvanece.

Puesto que un pensamiento conduce al próximo, parece como si tuvieran una dirección; pero, a pesar de la sensación de movimiento, no hay una genuina progresión. 

Son como el cinematógrafo: aunque hay una sensación de continuidad, esta es sólo una ilusión creada por la proyección de una serie de imágenes similares, aunque individuales.

Cuando surge un pensamiento o idea particular, empieza a tomar forma como una criatura en el útero.

Se desarrolla por un rato dentro de nosotros, luego «nace» como una idea plenamente formada. 

Tan pronto como el pensamiento emerge, da un grito y tenemos que hacernos cargo de él. 

Los pensamientos son muy difíciles y exigentes. Necesitamos aprender a manejarlos en forma adecuada.

Vigilando cuidadosamente nuestros pensamientos, podemos aprender a experimentarlos directamente apenas surgen. 

Quedándonos gentil y astutamente junto a cada uno, podemos experimentar los diferentes modelos y matices que adoptan. 

Esto es lo que significa vivenciar la experiencia interna o, realmente, llegar a ser la experiencia.

Es importante la concentración cuando tratamos de hacer contacto con la energía que hay dentro de cada pensamiento; pero una concentración forzada no es efectiva.

Puede funcionar durante muy cortos períodos de tiempo, pero siguen apareciendo nuevos pensamientos y la concentración vacila. 

Tenemos apenas medio-tratado un pensamiento cuando viene otro, y otro más. 

Para evitar esto, es importante guiar la mente con gentileza hacia un punto único en que pueda concentrarse plenamente en la experiencia interna de cada pensamiento. 

A través de una suave disciplina, podremos desarrollar y expandir gradualmente esta concentración.

Cuando estamos muy atentos, podemos llegar a darnos cuenta del espacio que hay entre cada pensamiento. 

Esto no es fácil, debido a la rapidez con ellos se suceden, apenas se desvanece uno, aparece el próximo. 

Pero hay un ritmo en este proceso y, cuando captamos este ritmo, podemos ver una «separación» entre los pensamientos, un «espacio» o nivel de consciencia en donde los sentidos no nos distraen. 

El espacio entre los pensamientos tiene una calidad de apertura muy próxima al vacío, y no es atrapado por discriminaciones o confusiones. 

Al alcanzarlo, es como sumergirse profundamente en el océano: hay allí una amplia quietud. 

En la superficie puede haber incontables olas; pero, cuando vamos profundamente al fondo, hay una gran paz y equilibrio. 

Este espacio es como el intervalo entre este momento y el futuro: el presente pensamiento ya se ha ido, pero el próximo no está aún allí. 

En efecto, esta lucidez no está involucrada con pasado ni futuro, ni aun está envuelta en nuestra usual idea del presente. 

Contactar este espacio es como viajar a otra dimensión, y la calidad de la experiencia es totalmente diferente de las que tenemos en forma habitual.

Una vez que encontramos este espacio entre los pensamientos, podemos expandirlo en una experiencia profunda y plena. 

A medida que se expansiona la calma de este espacio, la mente va perdiendo en forma gradual su desasosiego, y empieza a manifestar su estado natural. 

Al principio, este estado es difícil de mantener porque nuestra mente todavía tiende a ser distraída por pensamientos. 

Pero, a medida que desarrollamos un mayor equilibrio, nuestra mente gravita más fácilmente a un más profundo estado de lucidez.

Cuando aprendemos a mantener esta lucidez por períodos cada vez más largos, llega a ser como una luz interna, siempre radiante. 

Es esa luz dentro de la cabeza de la que hablan los místicos. 

Ella nos libra de la confusión y de la habitual e interminable secuencia de pensamientos.

Podemos expandir esa calma más allá de nuestros cuerpos, más allá aún de esta tercera dimensión, y podemos sentir la inmensidad, la no centralización del espacio abierto. 

Nuestra experiencia llega a ser viva, fresca, clara y positiva. 

Mientras más profundamente entramos en ese espacio, más poderosa llega a ser nuestra experiencia. 

Allí vemos que la mente misma es espacio, que es transparente y sin forma. 

Vemos que nuestros pensamientos también son abiertos y sin forma. 

Una vez que experimentemos directamente esta sensación, dejaremos de estar confinados en los casilleros de conceptos, palabras e imágenes que habían restringido anteriormente nuestra experiencia. 

En el espacio entre pensamientos está solamente la cristalina calidad de la lucidez pura. 

Pasado y futuro se disuelven, porque este espacio está más allá del reino de los conceptos; es vasto y abierto, no reteniendo nada, pero permitiéndolo todo.

Para llegar a ello, debemos aprender a mantener nuestro estado de alerta en el momento presente y, simplemente ser, sin crear ninguna separación entre nuestro ego y el pensamiento. 

Esta es la manera de cortar a través -o penetrar- un pensamiento. 

Tratando de analizarlo o aferrarlo, siempre permaneceremos fuera de él. 

Pero los pensamientos no están fuera de nosotros, en realidad no están en ninguna parte. 

Son como burbujas surgiendo en el océano. Dentro de ellos hay una claridad ligera y fresca. 

Es importante contactar la naturaleza interna del pensamiento mismo.

Lo que llamamos lucidez discriminativa es diferente de nuestra discriminación ordinaria. 

Es una manera intuitiva de cortar a través de nuestra dependencia de palabras y conceptos. 

Ella nos da otra manera de ver, otro punto de vista desde donde vivenciar la experiencia. 

La consciencia humana puede ver usualmente una o dos dimensiones al mismo tiempo, pero con esta visión profunda, pasado, presente y futuro se unen en un solo espacio. 

Todas las dimensiones pueden ser vistas de una sola vez.

Para expandir el pensamiento, primero te das cuenta de que uno de ellos está viniendo. 

Dejas que tu consciencia entre en él, encuentre su núcleo -el que es una quieta lucidez dentro del pensamiento- eso es «ver». 

El pensamiento mismo está basado en esa lucidez, sin ella no habría pensamientos. 

Cuando contactes esa lucidez, o energía, expándela tanto como puedas. 

Haz de esto un ejercicio. 

0 si no, míralo de esta manera: un pensamiento está aquí, el próximo todavía no ha llegado; en el mismo momento en que ese pensamiento se ha ido, quédate en ese espacio antes que el próximo venga. 

Eso es expandir. 

Practica de esa forma. 

Tan pronto como un concepto se vaya, ese es el lugar donde te quedas. 

Cuida de no apegarte al pensamiento ido porque eso atrae el siguiente. 

Eso congelaría la meditación.

Deja que los pensamientos se vayan, el sostenerlos interrumpe la meditación.

Permanecer en el espacio entre pensamientos es dejar caer cualquier intento forzado de concentración y aprender cómo no hacer esfuerzo. 

Cuando tú dejas ir cualquier idea de premeditación -aun en un nivel mental muy sutil- entonces tu meditación fluye muy naturalmente sin enfocar ninguna forma particular. 

De esta manera, tu mente se transforma en espacio; tu consciencia y el espacio llegan a ser uno. 

La lucidez es luz y la consciencia es espacio. 

Sin espacio no puede haber luz.

La verdadera naturaleza de la mente está libre de conceptos. Aunque hablemos acerca de un espacio «entre», este «entre» en realidad no existe. 

No hay un hoyo específico, sino que, con miras a señalar esta experiencia, usamos palabras como «espacio» y «entre». 

En el nivel superficial puede haber muchas manifestaciones, pero en un nivel más profundo y más sutil, la mente es totalmente abierta y silenciosa.

Para contactar este silencioso lugar, no sitúes tu meditación y tu mente en ningún «lugar»,. 

Sólo procura ser abierto, sin sostener ni centrar. 

Una vez que aprendas a contactarte directamente con este nivel superior de lucidez, entonces -sin necesidad de oponerte a ellos- serás capaz de controlar tus pensamientos y emociones, porque ellos llegarán a estar completamente fundidos con esa lucidez. 

Cuando puedas someter a tu mente limitada por conceptos y entrar en este espacio abierto que existe entre los pensamientos, esa mayor lucidez funcionará sin interrupción y tu mundo entero se habrá transformado....".

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Extraído del muro de Maria Cristina Catuara en Facebook
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martes, 13 de junio de 2017

Yunus Emre - Algunos Poemas


Deambulo entre llamas,

el amor me ha cubierto de sangre.

No estoy ni sano ni loco.

Ven y mira cómo me trata el amor.

A veces soplo como los vientos.

A veces levanto polvo como los caminos.

A veces fluyo como las inundaciones.

Ven y mira cómo me trata el amor.

***

No he venido a este mundo para luchar.

Mi único propósito es el amor.


La casa del Amado está en los corazones.

He venido a repararlos.

*** 


¿Eres un forastero?

¿Por qué lloras, o ruiseñor?

¿Estás exhausto? ¿Te has perdido?

¿Por qué lloras, o ruiseñor?

¿Has sobrevolado los picos nevados de las montañas?

¿Has sobrevolado los ríos profundos?


¿Has abandonado tu casa?

¿Por qué lloras, o ruiseñor?


***

He encontrado la fuente de la vida,

¡qué me importa mi vida!

No me preocupa la bancarrota,

¡qué me importa mi tienda!

He abandonado mi nafs,

he quitado el velo de mis ojos,

he alcanzado a mi Amado,

¡qué me importan mis miedos!

Yunus, tus palabras son dulces,

has comido miel y azúcar,

he encontrado la fuente de la miel,

¡qué me importa mi colmena!

***

¡Qué los amantes ardan de amor por ti,

oh Mensajero de Allah!

¡Qué los que beban el vino del amor, queden saciados,

oh Mensajero de Allah!

Concédeles a los que te aman, tu intercesión.

Para los cuerpos de los creyentes, eres la vida,

oh Mensajero de Allah!

Estoy enamorado de este bello rostro.

Soy un ruiseñor en aquel jardín de rosas.

Aquellos que no te conocen todavía arden

en el fuego de la separación, oh Mensajero de Allah!




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lunes, 5 de junio de 2017

Conceptos sobre el espíritu humano - Silo


El nacimiento espiritual es posible, pero hay que hacer algo para que se produzca ese nacimiento. La Acción Válida (coherencia), orienta al “nacimiento espiritual”.

Cuanta más gente mejor, los conjuntos posibilitan la correntada que viene de lo profundo. 


La Fuerza (energía psico-física) aumenta cuando hay un conjunto con la misma dirección y con relaciones muy estrechas. 

Si fuera todo un pueblo en esas condiciones, sería la verdadera expresión de lo Profundo y podría dar vuelta como un guante la vida de los pueblos. 

Hoy el pueblo está resonando en cosas periféricas, superficiales, secundarias, en las cosas chicas, propias del ”yo”. Se uniforma en la moda, en las tendencias o en las expresiones situacionales. 

 (Si bien destaca que los pueblos están siendo sometidos por un sistema violento. 

Carta a mis amigos, 1992 - Carta VI).

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El Universo y la Vida
- (Referido al espacio y el tiempo)

En la “génesis” de este universo la Intención Evolutiva es pre-temporal. (Esa Intención) da lugar al nacimiento del tiempo y le da oportunidad para que se manifieste. (La vida).

Hegel (filósofo alemán hace 200 años), definió el tiempo como una abstracción del consumir. La sopa que se consume, el hombre que se muere, etc. De ese modo se forma la “idea de tiempo”. No es el tiempo como se lo experimenta, esa es la paradoja.

Luego viene Husserl (también filosofo en 1930) y retoma a San Agustín (Confesiones, hace 1600 años): 

“Cuando pienso sobre el tiempo, lo detengo y no lo puedo experimentar. Cuando experimento el tiempo, no lo puedo pensar”. 

En “Fenomenología de la conciencia del tiempo inmanente”, Husserl estudia el tiempo de la conciencia.

Las intenciones humanas, son direcciones de procesos. ¿Qué es una intención? Es una dirección.

Las cosas pueden ir en una dirección, sin que haya alguien que lo piense.

Antes del nacimiento de Cronos (El Tiempo), los acontecimientos iban en distintas direcciones: hacia el futuro, hacia el pasado, etc.

Cuando nace Cronos y ordena los tiempos, los acontecimientos se ordenan en procesos de una dirección, van en una flecha del tiempo. 

(Teoría del Caos de Ilya Prigogine, [Ruso] premio Nobel de Química 1976). 

El momento en que está el fenómeno es previo a otros que vendrán.

Heidegger (otro filosofo) pregunta: “¿Porqué el tiempo corre hacia el futuro, porque va en una dirección y no en otra?” 

Porque hay una dirección (es una ley), sino irían en otra dirección.

Antes de la creación del mundo, hay condiciones para la creación del mundo, para que eso se dé, hay una dirección, una intención previa.

Con el nacimiento del tiempo comienza la experimentación del tiempo por la conciencia.

Es el nacimiento de la conciencia que ve el mundo. 

"… En la nada había un loto y allí flotaba Brahma". 

Cuando Brahma duerme, sueña y crea los universos (que son las ilusiones del sueño de Brahma). 

Todo aparecía o desaparecía dependiendo de la conciencia de Brahma (es el superrealismo de los Hindúes). 

Cuando Brahma despertaba, quedaba el vacío y cuando soñaba aparecían los mundos.

La preocupación no era sobre de qué eran las cosas, si de barro, de cerámica, etc, sino sobre cómo son las cosas.

Las gentes irán dando cuenta de esa dirección evolutiva.

La Intención previa es una interacción evolutiva, quiere decir que procesa, progresa, complejifica, perfecciona. En todos lados se va detectando la dirección. 

Los materialistas, idealistas, agnósticos y ateos van descubriendo en sus cosmogonías, direcciones.

Si la “evolución”, es una dirección de la naturaleza, corresponde a una dirección y por tanto a una intención. La materia no va para cualquier lado, como una bolsa de papas en un auto, sino con una dirección, una línea de crecimiento que detectan todos.

Los pitagóricos o platónicos (2500 años atrás), hablan de la caída de la luz. 

Ellos ven una escala que va desde las matemáticas (que no tiene materialidad) hasta las cosas materiales. 

Desde las esencias puras que llaman Cosmos Noetos (Ideas–arquetipos) y que corresponde al mundo matemático, sin realidad física, hasta la densidad material, llamada Cosmos Koetos (Cosas-densidad) y que corresponde a la formación de mundos. 

Por ejemplo: el puente para funcionar tendrá cierta matemática, tendrán que trabajar en simetría con el mundo de las ideas.

Platón descubre el triángulo y lo estudia. Tiene alguna intuición y prepara su vuelta a la "patria" antigua de la cual proviene, la de las esencias puras.

Cuando nace un ser humano, viene de esa patria esencial, se densifica y a veces por chispazos recuerda alguna esencia y descubre por ejemplo “el triángulo”, el mundo de las esencias puras. 

Así con las “reminiscencias” va recordando en ocasiones su “patria” y cuando muere vuelven al mundo de las esencias. 

Si ha ido descubriendo esos mundos, volverá donde tiene que volver. La metempsicosis, las reencarnaciones, etc, vienen de esa idea.

El triángulo no lo ves por la calle, no huele a limón. ¿Cómo me relaciono con el mundo de las esencias puras? Como logro captar ese concepto que no viene por los sentidos externos o internos. ¿Qué es ese Cosmos, como lo capto? Alguna relación tengo con ese mundo, con el mundo de las ideas puras.

Tiene tal existencia ese mundo, que hasta se pueden establecer hipótesis, demostrar una tesis y ponerse de acuerdo en esa demostración racional.

Siendo cabezas distintas, eso ocurre. El ser humano tiene esa capacidad, para ver esas entidades diferentes. El mundo de las ideas, conceptos, imágenes, tiene una dirección. 

Para funcionar, todo el mundo mental tiene que tener una dirección (establecida por la lógica).

La conciencia va a poder moverse gracias a la intencionalidad y todo se mueve en base a la intención y es donde se ve en forma suprema en la conciencia, más que en las cosas, aunque uno lo detecta en otros fenómenos: como en las mareas, los ciclos, etc.

Se puede experimentar en determinadas situaciones y entonces se puede reconocer la Intención Evolutiva.

La conciencia funciona en base a los choques de tiempos, siempre vive en algún instante pasado, presente o futuro. Los instantes de conciencia son el entre cruzamiento de esos tiempos. 

Por ejemplo: Gracias a la decisión de salir al jardín, convocas a tus espíritus del pasado [dice en forma irónica sobre la memoria automática de actos cotidianos]; buscas en tus recuerdos poniendo en marcha un sistema enorme de mecanismos, porque recuerdas como caminar, como abrir la puerta etc. para hacer girar la manija y abrir la puerta, pero al mismo tiempo vas hacia el futuro (Vas hacia donde tu intención te lleva).

Otro ejemplo: voy a ponerme a pensar en cuando tenía 10 años y lo que quería hacer a los 50 años.(Futuro-pasado-presente). 

Buscas en el pasado y lo pones en el presente. Tu proyecto de futuro pega en el momento actual y hace que te comportes de modo diferente en el presente. Pones en marcha un proceso hacia el futuro de un modo de lo más normal y creas un enorme despelote. 

En todo instante está el proyecto del “adonde vas” y ahí se mueven los tiempos de conciencia.

La gramática está formada en base a ese lío y da muy buena cuenta de esos tiempos. La gramática estudia los tiempos de los hechos, no los tiempos de conciencia.

En este tiempo y espacio hay verdades acordes a este tiempo-espacio y si te corres 100 años o 1.000 años las verdades se relativizan. 

Cambian con el tiempo, pero se adecuan a esas otras Verdades. 

Tienen dirección y no pueden moverse de cualquier modo sino según leyes universales. 

Lo regresivo por ejemplo, produce dolor y sufrimiento.

Las verdades que no son de este tiempo y espacio, no corresponden a este espacio-tiempo. 

Por ello las Verdades Fundamentales no las busques aquí.

Ya se arregló el lío con haber dado la dirección hacia el futuro, antes no era así, de modo que a pesar de las limitaciones va orientado de acuerdo a la Evolución Universal.

Se puede separar ese lenguaje epocal y verlo en esas “verdades” de este tiempo y este espacio. 

También en los mitos (en el lenguaje y los sistemas de tensiones) se ve bien lo epocal de las distintas edades o épocas de la historia. Y siempre con muchos líos y muchas fricciones. Es el “templado” evolutivo, el “templado humano”.

*

Energía, Materia y Vida

En la materia inorgánica, como en los cristales, hay nutrición (al agruparse) y reproducción de las formas. En ellos se encuentran estas tendencias.

La estructura viviente tiene un campo que es la sumatoria de las células, los órganos, esas organizaciones que tienen una dirección, un plan del organismo. 

A veces se salen del proceso evolutivo, cuando se producen, por ejemplo, células que van en otra dirección, saliendo del plan evolutivo y el proceso regresa.

La vida tiene algunos elementos diferentes a la materia inorgánica, en ella toman forma más evolucionada dichos elementos. 

La materia genera un campo de energía, la sumatoria energética organizada en una dirección, tratando de conservar, perpetuar ese sistema energético, que es el alma. 

El alma es el ánima, anima ese cuerpo que tiene movimiento propio.

Los seres vivos, son seres con ánima, que se mueven con impulsos propios, con energía propia en la reproducción, locomoción y nutrición. 

Hay un plan, una regeneración constante de los tejidos que se destruyen y hay una reproducción de los seres.

Los seres inertes, los mueven otros (seres inertes), el rayo por ejemplo, (descarga de la energía estática de las nubes).

El alma, esa energía está dentro del ser y alrededor del ser. 

Internamente actúa entorno a centros vitales y se mueve de centro en centro. 

El campo de las células que se reproducen aportan a la organización de ese nuevo ser, según un plan. 

Los campos energéticos, pasan de unos a otros en la reproducción, independizándose. Sin ese campo no podría organizarse la vida de los seres.

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Las sensaciones:

Los sentidos químicos son:

Olfato – corpúsculos (moléculas)
Gusto – corpúsculos (moléculas). También es un sentido físico.
Tacto – corpúsculos, químico y radiante

Los sentidos radiantes son:

Oído – vibraciones de las capas de aire (radiante)
Vista – percepción de la luz (radiante)

La cenestesia (registro del adentro del cuerpo) y la kinestesia (registro del movimiento del cuerpo) están operando siempre, son sentidos involuntarios y están llenos de receptores, baroceptores, termoceptores, etc.

El ultravioleta e Infrarrojo, no se perciben, son zona de silencio.

La fracción de captación de los sentidos es bastante reducido.

El mundo de los fenómenos es muy amplio, así que por esa mirilla vemos lo que llamamos “realidad”, aunque hay aparatos que amplían los sentidos.

El “doble energético” (nuestro cuerpo físico irradia una forma igual pero de energía que Silo define como doble energético), se nutre con sensaciones de distinto potencial, se mantiene en base a impresiones (cosas que ve, oye, siente, a través de sentidos externos e internos). 

Ese cuerpo de impresiones son en definitiva sentimientos, pensamientos, sensaciones, todo los que no es el cuerpo físico.

Al parar las funciones del cuerpo físico, el cuerpo energético se separa. La energía del doble viene del mundo de las sensaciones y al faltarle sensaciones se disuelve.

Es decisiva la muerte cerebral y no tanto la muerte clínica, que se produce antes. Por eso, si (alguien) se ha muerto, no le asustes, no lo molestes y no digas boludeces, hasta que se produzca la muerte cerebral, que es cuando se separa el doble, que conserva una franja de recuerdo.

En la muerte cerebral se paralizan las emociones, las representaciones. 

El doble al no puede utilizar más esas energía organizada, ya no recibe impresiones, pero el cuerpo energético retiene memoria (recuerdos) como grabación de lo que hubo, es lo más que puede conservar. Es una memoria repetitiva, no es una memoria dinámica (relacional).

Las ceremonias de los muertos, son intuiciones sobre el doble, como para que se “nutra” de impresiones, no es que vaya a comer la comida que le dejan los familiares o amigos, sino que necesita el doble “sensaciones” para no disolverse. 

Todo el tema de la conservación del cuerpo, las momificaciones, las comidas, los talismanes, tenía que ver para los Egipcios, con que Ka (el alma o doble) se mantenga, para brindarle posibilidades y darle tiempo para que a su vez genere otra cosa, un soplo más alto y pueda devenir en una organización mas sutil, más elevada, el espíritu, el Ba.

Los libros de los muertos, no solo los leen, sino que lo escriben en las tumbas para que lo “lean” y se orienten creando el Ba, si el Ka no se ha disuelto. 

Así que el Ba (que sale del Ka) es un cuerpo espiritual pensante que si puede subir a la barca del Sol para ir con ella a otra parte. 

Así que no es que respeten el cuerpo, sino que respetan otro principio, el doble. 

Hay mucho tema con el tratamiento de los muertos. 

Por ejemplo: Los persas (parsis), dicen que la carne, el cuerpo no debe tocar la tierra y se la comen los cuervos (torres de silencio), y van cayendo los huesos al centro de la torre.

Los tibetanos, le suman el machacado de los huesos y al final el polvo se lo lleva el viento. 

Los hinduistas, lo queman porque también consideran que los cuerpos son impuros y los hacen desaparecer.

Otros pueblos, como los indios, ponen los cuerpos en los árboles, fuera del alcance de los animales. 

También se le da importancia a las reliquias de los santos y se conservan en ocasiones.

La muerte depende de cada uno, si quiere puede generarse el espíritu. 

El trabajo que hay que hacer en vida es ir eliminando las contradicciones. 

Hay que cuidar de hacer su parte del proceso. La superación de las contradicciones, hace que se vaya cohesionado el “campo” y se forme el “espíritu”. 

Tiene que organizarse todo en la misma dirección, cuando el ser humano va en una dirección unívoca, está haciendo una cosita. Las acciones válidas son el alimento (*).

Cuando uno contribuye al asunto, es parte del asunto, va a esas regiones y se convierte en dios (según los griegos). 

En cambio los otros van al mundo de las sombras en esa especie de infierno y los que van a buscarlos se encuentran con esas sombras confundidas que se van disolviendo y solo queda el recuerdo de los vivos (mitos griegos). 

Otros son más drásticos, son más sádicos con infiernos, purgatorios, te tratan mal, son muy problemáticos.

*

El ser humano, está en tránsito y cambio.

No solo los minerales, las plantas, los animales, el ser humano no será como ahora, será mejor. Al incorporar la experiencia social puede tomar un ritmo parecido a la creación, acelerando el tránsito.

Es decir puede llegar a salir de los dictámenes de la naturaleza y modificar su cuerpo físico en aspectos recónditos, esenciales y profundos (genes) y también producir modificaciones profundas en su mente (verdaderas mutaciones) , generando un cambio acelerado como especie. Es posible la mutación en esta especie. 

El espíritu es el principio nuevo del ser humano, es una mutación de la conciencia. Cuando el doble vuelve sobre si mismo, reflexiona y forma un centro de energía nueva, capaz de irradiar.

No ha acabado la evolución del ser humano. Piensan algunos que el nuevo ser humano los va a comer, recordando lo que se le hizo a los neandertales, cromañones, etc. ¿Qué será el superhombre? ¡Alguien que viene a comerte mejor!

El ser humano va a cambiar para bien y en el ser humano de hoy está dando lugar al ser humano del mañana. Según la vida que se lleve:

– Si es centrífuga, tendrá una conformación elemental sin desarrollo.

– Si es centrípeta, el espíritu evolucionará sin límite y se logrará lo que quiera.

La conciencia social juega en esto, ayudando a otros, hay un componente social importante. 

La transmisión del espíritu de unos a otros a través de las enseñanzas, dando instrumentos de liberación, en las religiones, socialmente. 

Esa experiencia social importa mucho ya que es donde se forman los nuevos seres.

“La divinización” del ser humano es una dirección hacia la creación del espíritu en su componente social. 

La continuación de las intenciones de unos a otros, puede ayudar a la mutación del ser humano.

Al mundializarse, el fenómeno de desarrollo humano puede alcanzar dimensiones de “pueblo humano”.

Acción valida (*) "¿Y cuál es el sabor del acto de unidad? 

Para reconocerlo te basarás en la profunda paz que acompañada de una suave alegría te pone en acuerdo contigo mismo. 

Este acto tiene por señal a la verdad más íntegra porque en él se unifican en estrecha amistad el pensamiento, el sentimiento y el hacer en el mundo. ¡Indudable acción válida que se afirmaría mil veces más si se vivieran otras tantas vidas!" 

Del libro "El paisaje interno". Silo. obras Completas

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